La joya arquitectónica de Avilés, con alma musical, a por su tercera vida: así avanza la rehabilitación del palacio de Balsera.
El palacio de Balsera ya está casi listo para su tercera “reencarnación”. El edificio, que primero fue vivienda del millonario empresario Victoriano Fernández Balsera, desde su construcción, en 1923, hasta su fallecimiento, en 1942; y posteriormente se convirtió en la sede del Conservatorio Julián Orbón, cuando en 1982 fue adquirido por el Ayuntamiento, hasta el traslado del centro de estudios musicales a La Ferrería, en 2025; se prepara ahora, millonaria reforma mediante, para convertirse en un nuevo espacio expositivo abierto a la ciudadanía. “Se trata de una obra muy compleja, porque obliga a adaptar el edificio a las exigencias actuales de movilidad o ventilación, pero con la exigencia de conservar y restaurar todos sus elementos, por estar catalogado como Bien de Interés Cultural”, señala el arquitecto municipal Alejandro Andrés Martínez, desde el majestuoso hall del edificio, cuya recuperación estará lista, previsiblemente, en el primer trimestre de 2027.
El avance de las obras es más que visible. Desde Julia de la Riva, donde no hay andamios ni lonas que cubran el que es uno de los edificios más singulares de la ciudad, se aprecia perfectamente la nueva tonalidad que va adquiriendo el palacio y también el avance en la construcción del “módulo de comunicación accesible”, un “apéndice” en el que se instalará un ascensor y una escalera que darán accesibilidad universal al inmueble. “La torre es donde mejor se perciben los nuevos colores, porque ya está acabada”, explica Juanma Ruiz, jefe de obra de la empresa Cabero Edificaciones, adjudicataria de la actuación, con un coste de 2,8 millones de euros financiados con fondos europeos.
Fuente: La Nueva España








